La España dorada

España estuvo cerca de repetir la hazaña de 1955 en el más reciente Campeonato de Europa celebrado en Países Bajos en septiembre. Los neerlandeses, solo pudieron batir a los españoles en entrada extra. Se difuminaba así el sueño de volver a reinar en el mundo del béisbol a nivel continental. Algo que ya pasó hace 61 años con un grupo de jugadores que son la gran historia olvidada del deporte español.

En el año anterior, 1954, España se proclamó subcampeona en el I Campeonato de Europa tras perder el decisivo partido ante Italia por 7-4, un partido negro donde la defensa española cometió 8 errores. Así pues, en el Congreso de Béisbol Europeo en Frankfurt, celebrado unos meses después, se reunían representantes de los cinco países protagonistas: Italia, España, Alemania, Bélgica y Francia. El máximo representante español en las tres reuniones que se llevaron a cabo fue el Presidente del Colegio Nacional de Árbitros, Jacinto Ballesté. El presidente de la Federación Europea de Béisbol era el Príncipe italiano, Steno Borghese.

Desde un principio, Italia anunció su candidatura para organizar el torneo. Argumentando que ellos eran los campeones y que debían organizarlo. Sin embargo, el resto de países no quería dejar la organización en manos del equipo más potente de Europa, por lo que rápidamente se opusieron. Asimismo, una vez que España estuvo dispuesta a organizar el evento, el resto de países pronto se alinearon con la propuesta española. En la tercera reunión, la de la votación para designar la nueva sede, España salió triunfadora por 4-1, con el único voto en contra de la otra candidata, Italia. El torneo se disputaría del 5 al 10 de julio en Barcelona. El formato sería de liguilla todos contra todos. Más tarde, se recibió un aliciente procedente de los Estados Unidos. Se había decidido invitar al Campeón de Europa a las Global World Series de Baseball. Un mundial con carácter semi-profesional que se jugaría en Milwaukee. Ya estaban clasificados: Estados Unidos, Hawái, Canadá, Japón, México, Puerto Rico, Colombia y sólo faltaba el representante europeo que saldría del II Campeonato de Europa de Béisbol – Barcelona 1955.

Además, en esas reuniones se designó al propio Jacinto Ballesté como Presidente del Colegio Europeo de Árbitros.

Tras remodelar el Estadio Municipal de Montjuic para la organización del evento, España nombró a Jacinto Barrios Maldonado seleccionador del equipo. Su cuerpo de ayudantes lo integraban los seleccionadores de Castilla (Sr. Cuesta) y el seleccionador de Cataluña (Sr. Detrell). En un principio, también estaba nombrado para ser ayudante el seleccionador de Vizcaya.

Varias selecciones territoriales dieron una preselección, pero la mayoría de los jugadores se seleccionaron de la catalana y castellana. Un total de 25 jugadores integraron el equipo:

-Lanzadores: Gallardo, Arribas, Lacalle, Bernardo José Luis Menéndez, Pablo y Redondo.

– Receptores: Redondo, Riba y Abad.

-Jugadores del cuadro: Alcea, García, Pueyo, Peralta, Gabriel, Manglano, Larredi, Casals y Braulio.

-Jardineros: Carrillo, Gómez, Crusellas, Segura, Gandúl, Amezcúa y Navarro.

El equipo inició su preparación en Matadepera, durante cuatro semanas tenían dos horas de entrenamiento diario. Generalmente, de 11.00 a 13.00 horas.

El resto de equipos fueron llegando a Barcelona. Italia lo hizo en avión, mostrando poderío económico. Mientras que Alemania, Bélgica y la mitad del equipo francés lo hizo en autobús. Hablamos de la mitad de los franceses porque no todos los representantes galos venían de Francia. La mitad del equipo, un total de nueve, era procedente de Túnez. Además, no se conocían entre ellos. Los tunecinos eran grandes apasionados del béisbol y tenían una liga de noviembre a mayo. Generalmente, en Francia sólo se jugaba durante los meses de verano. Por tanto, los jugadores más determinantes de la selección francesa eran los tunecinos, aunque venían de estar parados, ya que llevaban dos meses sin jugar desde que acabó su liga.

España aprovechó muy bien esa falta de química entre los franceses y les barrieron en la primera jornada por 21-3. España empezaba la búsqueda de la corona continental de la mejor forma posible.

Seguidamente, venció a la selección que todos apuntaban como alternativa a los dos grandes, Alemania, por un contundente 9-0.

Italia ya había pinchado en las jornadas anteriores y se presentaba en el duelo ante España con pocas opciones. Sin embargo, el partido entre las principales candidatas se resolvió con 0-0 y un punto para cada uno.

En el último encuentro, España debía ganar a la sorprendente Bélgica para alzarse con la corona continental. Los belgas, de ganar a España, también se hubiesen proclamado campeones. Por lo tanto, se puede hablar de auténtica final. El lanzador abridor del anterior partido contra Italia fue Bernardo, repitiendo hazaña contra los belgas. Algo imposible de ver en nuestros días.

Y casi no pudo hacerlo. Durante el torneo, el Presidente de la Federación Europea, el Príncipe Italiano Steno Borghese, recibió un telegrama denunciando que el lanzador estelar de los españoles -Bernardo- había falsificado su pasaporte español y que realmente era venezolano. La Comisión Europea abrió rápidamente una investigación, pero como no encontró ninguna prueba, decidió dar luz verde a que Bernardo jugase el torneo.

El madrileño Bernardo salió a hombros tras ganar a los belgas y fue proclamado MVP y Mejor Lanzador del Torneo. La entrega de premios se hizo en el Club de Béisbol de la carretera de Sarriá. Además, Casals, el capitán español, recibió el galardón de Mejor Bateador.

España era campeona de Europa absoluta de béisbol y debía representar al continente en el mundial semi-profesional que se celebraría en septiembre en el County Stadium de Milwaukee.

Y así fue, el 20 de septiembre a las 19.30 horas, desde Madrid, partía la delegación española rumbo a Milwaukee vía Nueva York.

Un total de 19 personas conformaron la expedición española. Se desglosaba así: 16 jugadores, el seleccionador -Jacinto Barrios-, el presidente federativo español -Ramón María Arroyo- y el presidente federativo europeo -Steno Borghese-.

-Lanzadores:  Pedro Seda, Abraham, Ángel Redondo, Marcel Lacalle y Antonio Pueyo.

-Receptores: Francisco Abad y Antonio Redondo.

-Jugadores del cuadro: Joaquín Gallardo, Guillermo García, Guillermo Gabriel, Juan Casals y Jaime Peralta.

-Jardineros: Francisco Amezcúa, Miguel Navarro, Luis Gómez y Cecilio Gandúl.

El resto de selecciones eran, generalmente, los equipos campeones de ligas semi-profesionales independientes. Así, los Estados Unidos eran los Boeing Bombers, liderados por Daryl Spencer, que venía de ser MVP en la liga independiente donde participaba su equipo. Los Bombers pertenecían a la factoría Boeing y la mayoría de sus jugadores eran trabajadores de la empresa, casi todos con experiencia en ligas menores.

Apenas unos años después de las bombas de Hiroshima y Nagasaki, los japoneses llegaron a Estados Unidos con cierto temor. El equipo representativo era el Kanebo All-Stars. Según las crónicas de la época, eran jugadores muy livianos físicamente, pero prácticamente todo el equipo acreditaba batear para .300 puntos y llegaban de ganar su liga semi-profesional durante cuatro años consecutivos.

Los mexicanos eran el Refinerías, eterno campeón de la liga central mexicana ‘Poza Rica’. Sin duda, el jugador más representativo de los mexicanos era Agustín Guinaga.

Por Puerto Rico llegó un conjunto estelar llamado ‘Baricuas’. El jugador más representativo era Luis Olmos. En principio, los puertorriqueños eran un conjunto candidato, ya que traían a los mejores amateurs de su país, pero quedaron en las últimas posiciones del certamen.

Los canadienses no llevaron a sus campeones, ya que los Edmonton Eskimos se negaron a añadir cinco jugadores de otros equipos de su liga para representar al país fuera de su territorio, algo que marcaban las leyes canadienses. Por tanto, acabó acudiendo a Milwaukee el subcampeón, Saskatoon Gems.

Los colombianos sí llevaron una selección de varios equipos. No eran bateadores de poder, pero tenían tremendos jugadores de cuadro a la defensiva.

Finalmente, Hawái llevó a los Sed Sox. Un equipo en el que incluyó a Duke Kahanamoku, de 65 años. Campeón olímpico de natación en 1912 y 1920 y sheriff tras su retirada deportiva.

El torneo tenía premios por valor de 1.700.000 pesetas. España debutó el 24 de septiembre contra Hawái, perdieron 23-0 en 7 entradas, sin dar ni un solo hit. Pedro Seda, de 24 años y estudiante de medicina en Madrid, fue el abridor. Seda era importante para el equipo, ya que era el único que sabía inglés al estudiar tres años en Manchester.

El torneo tenía formato de doble eliminación, por tanto, perder dos partidos te eliminaba del torneo. Los españoles declararon que se encontraron muy nerviosos y que no demostraron todo su potencial.

Acto seguido, en partido de eliminación, España se enfrentaba a Japón, que había perdido ante Canadá 5-2. Con apertura por parte de José Abraham, los españoles estuvieron algo mejor y sólo cayeron 8-0 ante los japoneses. El derecho Kasuo Fukushima fue el abridor nipón. Los españoles lograron dar un hit, precisamente a cargo de Pedro Seda, que en este segundo partido jugó de jardinero izquierdo.

Así terminaba la participación española en el mundial semi-profesional de béisbol, casi sesenta años antes de participar en el Clásico Mundial. La primera vez que un equipo europeo de béisbol jugaba en tierras norteamericanas de forma organizada. El torneo lo acabó ganando Estados Unidos a Hawái, mientras que Canadá fue tercera y Colombia cuarta. Japón, México, Puerto Rico y España fueron quinto, sexto, séptimo y octavo clasificado respectivamente.

El torneo, que se estrenó ese año, apenas duró dos ediciones más por falta de audiencia y por su elevado coste, que resultaba de traer varios equipos lejanos. Las dos primeras ediciones fueron para Estados Unidos (1955 y 1956), mientras que la última (1957), disputada en Detroit, la ganó Japón venciendo a Canadá en la final.

Los españoles tenían previsto volver al término del evento, pero muchos de ellos se quedaron unos días más para presenciar en Nueva York la Serie Mundial entre Yankees y Dodgers. Sin duda, una experiencia inolvidable y que seguro no habrán olvidado. Un olvido, que desgraciadamente, España sí tuvo con ellos, los únicos campeones de Europa absolutos de béisbol.

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Españoles en la Gran Carpa

Hace unas semanas, los hermanos Gasol llevaron el deporte español a lo más alto. Fue en la capital del mundo, con un salto simbólico que elevó a los altares del deporte mundial la bandera de España. El camino que culminaron los hermanos catalanes, lo inició hace unas décadas Fernando Martín. Hoy, con la generación actual, España está muy bien representada en la NBA. Además de los Gasol: Ricky Rubio, Víctor Claver, Juan Carlos Navarro o José Manuel Calderón, entre otros, han debutado en la liga de baloncesto más prestigiosa del mundo. El baloncesto es un deporte casi nacional en España y, eso, permite que cada cierto tiempo tengamos esperanza de ver a un jugador nacional competir contra los mejores del mundo. Sin embargo, los otros deportes “bandera” de los Estados Unidos no lo son tanto en España. Ni el béisbol, ni el hockey hielo, ni el fútbol americano tiene gran tirón en España. Pese a ello, eso no impide que algunos deportistas nacionales, lograron debutar en las grandes ligas profesionales de los Estados Unidos. En el caso de nuestro blog, que es de béisbol, hablaremos de los 4 peloteros nativos que han debutado en las Grandes Ligas.

1.- Alfredo A. Cabrera: 11/05/1881 (Tenerife, Islas Canarias) – SS (St.Louis Cardinals)

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El campocorto canario Al Cabrera, apodado “El Pájaro”, fue el primer nativo español en debutar en las Grandes Ligas de béisbol. Lo hizo con la histórica organización de los Cardinals y, aunque sólo jugó un partido, quedó en la historia del deporte español. Fue un 16 de mayo de 1913, con 32 años. En ese único partido, apenas tuvo un par de turnos al bate. No pegó hit, ni siquiera llegó a embasarse. Sin embargo, abrió un camino que tardó en tener un segundo inquilino. Cabrera desarrolló su carrera en Cuba durante 19 temporadas:

– Almendares: 16 temporadas

– Fe: 1 temporada

– Red Sox (Cuba): 1 temporada

– América: 1 temporada

En total, Cabrera consiguió 4 campeonatos. De esos 4 entorchados: 3 fueron como jugador y 1 como manager. El canario también dirigió a Almendares desde la cueva. En 1942 entró en el Salón de la Fama del béisbol cubano. En sus temporadas en Cuba, su línea de bateo fue > .228/.296/.269/.565. Llegando incluso a batear por encima de .300 en la temporada de 1912, el año previo a su debut en las Grandes Ligas. Además, pegó un solo HR que le valió para liderar el departamento de jonrones en 1915, e impulsó 164 carreras. Llegó a anotar 211 carreras. Sin embargo, su estadística más espectacular fue las 115 bases que robó, en 116 intentos. Con una gran disciplina en el plato, apenas se ponchó (eliminación por strikeout) en 101 ocasiones en sus 1613 turnos al bate oficiales de los que dispuso. Recibió 150 bases por bolas. En Cuba, pese a que su posición natural era la de SS, llegó a jugar en todas las posiciones del terreno de juego, incluso fue pitcher, aunque apenas trabajó en un juego. Lideró 5 departamentos estadísticos en su carrera:

– Dobles: 1910 y 1917

– Home Runs: 1915

– Bases robadas: 1906 y 1910

Además de su trabajo en liga cubana y su partido de Grandes Ligas, Cabrera jugó dos temporadas en las Negro Leagues, con Almendares Park. En aquella época, las personas de raza negra tenían prohibida su actuación en las ligas ‘blancas’, por tanto, se crearon unas ligas negras. Según historiadores de la época, hubo años donde el nivel de pelota fue mucho más alto en las ligas negras. Durante sus dos años en ese campeonato, Cabrera bateó .264, llegando a robar 5 bases en 5 intentos y recibir 9 boletos. Apenas dispuso de 26 juegos en esa liga. Uno de los grandes pioneros del deporte español, sin duda. Falleció en 1964, a los 82 años, en la localidad cubana de Batabanó.

2.- Bryan Alois Oelkers: 11/03/1961 (Zaragoza, Aragón) – LHP (Minnesota Twins & Cleveland Indians)

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El pitcher maño Bryan Oelkers fue el 2º pelotero nativo español en debutar en Grandes Ligas. Se formó en Pattonville High School – Maryland Heights, Missouri. Para más tarde pasar a Wichita State en su época universitaria. Fue considerado un gran prospecto y, eso acabó llevando a los Twins a seleccionar al aragonés con el pick 4 en su 1ª ronda del draft amateur de 1982. Era la 2ª vez que Oelkers era elegible en el draft. En 1979, los Chicago Cubs le draftearon en la 20ª ronda, pero no acabó firmando por la organización de Chicago, aunque no sería la última vez que los Cubs se cruzaban en la vida contractual de Oelkers.

1983 – Minnesota Twins: 0-5, 8.65 ERA. Trabajó 34.1 entradas en 10 juegos (8 como pitcher abridor), 13 K.

1986 – Cleveland Indians: 3-3, 4.70 ERA. Trabajó 69.0 entradas en 35 juegos (4 como pitcher abridor), 33 K. 1 SV

El 7 de enero de 1986 los Twins le traspasaron junto con Ken Schrom a los Indians, a cambio de Ramón Romero y Roy Smith. Con un sueldo de 65.000 dólares anuales. En la offseason previa a la temporada de 1988, los Indians le cortaron, pasando a la agencia libre. El 10 de mayo de 1988 firmó un contrato de liga menor con los Expos de Montreal. Sin embargo, no duró demasiado en la organización canadiense y el 28 de julio le traspasaron a los Cubs por el jugador de cuadro californiano Paul David Noce, no llegó a debutar en las Grandes Ligas ni con Expos, ni con Cubs. Su resumen estadístico en Grandes Ligas se cierra con 3-8, 6.01 ERA en 103.1 IP, 46 K, 1 SV.

3.- Alberto ‘Al’ Judas Pardo: 09/08/1962 (Oviedo, Asturias) – C (Baltimore Orioles & Philadelphia Phillies)

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El receptor asturiano jugó 4 temporadas en las Grandes Ligas con dos organizaciones, la de Baltimore, que fue quién le drafteó el 3 de junio de 1980 en 2ª ronda y con los Filis, aunque antes de llegar a los Filis, estuvo bajo contrato de Braves y Mets. Se formó en Hillsborough JC, lanzaba con la derecha, pero bateaba con ambas.

1985 y 1986 – Baltimore Orioles: .135/.155/.175/.330, 1 HR, 4 RBI, 3 BB, 29 K en 50 juegos y 126 At bats.

1988 y 1989 – Philadelphia Phillies. .000/.000/.000/.000, 2 K. Jugó solo 3 juegos en 2 años

Tras ser drafteado por los O’s y jugar algunos juegos en dos temporadas con ellos, fue liberado el 15 de octubre de 1986. El 17 de noviembre de ese mismo año firmó por Atlanta Braves, pero no llegó a debutar en MLB y fue liberado el 8 de junio de 1987. El 24 de julio de 1987 firmó con los Mets de New York, pero tampoco llegó a debutar. El 30 de julio de 1988 los Filis compraron su contrato a los Mets, para debutar y jugar en solo 3 juegos en 2 años. Fue cortado el 11 de octubre de 1989. Su estadística durante los 4 años en los que vio algún tipo de acción en Grandes Ligas, fue una línea de bateo de .132/.152/.171/.322. Siempre jugó como receptor, excepto en una ocasión que lo hizo como DH perteneciendo a los Baltimore Orioles.

4.- Daniel ‘Danny’ Ríos: 11/11/1972 (Madrid, C. Madrid) – RHP (New York Yankees & Kansas City Royals)

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El pitcher madrileño, formado académica-mente en Monsignor Edward Pace HS (Opa-locka, FL), Pace HS (Hialeah, FL) y Seminole State College (Seminole, OK), University of Miami (Coral Gables, FL) en su época universitaria, fue firmado como agente libre amateur por los Bombarderos del Bronx en 1993. Debutando a los 24 años el 30 de mayo de 1997 con la histórica organización neoyorquina. Jugó un total de 7 partidos en las Grandes Ligas en 2 años.

1997 – New York Yankees: 0-0, 19.29 ERA, 1 K. Trabajó en 2.1 entradas en 2 juegos. Durante ese espacio corto de tiempo, permitió 3 HR’s y dio 2 boletos.

1998 – Kansas City Royals: 0-1, 6.14 ERA, 6 K. Trabajó como relevo en 7.1 entradas en 5 juegos.

Tras su mala actuación con los Yankees, fue puesto en waivers, donde el 26 de marzo de 1998 fue seleccionado por los Royals. En total, su actuación en Grandes Ligas se resume en 0-1, 9.31 ERA en 9.2 entradas trabajadas durante 7 juegos. Danny Ríos jugó liga invernal en Venezuela y México. También jugó Ligas Independientes. Incluso, llegó a jugar en la pelota asiática, tanto en la República de Corea del Sur con Doosan Bears y KIA Tigers, como en NPB con Tokyo Yakult Swallows, donde dio positivo en un control antidoping.

– Estadísticas conjuntas en KBO con Bears y Tigers: 90-59, 3.01 ERA, 807 K.

– Estadísticas en NPB: 2-7, 5.46 ERA, 37 K.

Joe es América

Una periodista del New York Times escribió acerca de él: “No es por
los récords de DiMaggio que lo recordaremos, él es más recordado
por la persona de Joe DiMaggio. Permanece como símbolo de exce-
lencia, poder y, seguro, de caballerosidad”. Hay veces que la figura
de un deportista traspasa cualquier lógica y se hace un hueco en el
corazón de un pueblo, de una nación. Es el caso de Joseph Paul Di-
Maggio (Martínez, 1914).

De origen italiano por parte de padre, un pescador que se ganaba la vida
en su tierra, Sicilia. Su padre, Giuseppe DiMaggio, nació en Isola delle Femmine. Joe es el octavo de nueve hijos. Antes del nacimiento de Joe, la familia DiMaggio decidió cambiar el curso de sus vidas, buscando un futuro mejor. Era una época difícil, por eso el matrimonio DiMaggio decidió emigrar de Italia. A principios del siglo XX, entre el año 1900 y 1915, dos millones de italianos buscaron cambiar su destino en los Estados Unidos de América. Sin embargo, la familia DiMaggio había hecho el desembarco en Estados Unidos dos años antes. En 1898, la familia siguió más allá de donde se quedaban la gran mayoría de italianos, Nueva York, y acabó en San Francisco. Un lugar muy apropiado para que el padre de familia siguiera ejerciendo la labor de pescador. Joe creció en los alrededores de los muelles donde trabajaba su padre. DiMaggio empezó a jugar con sus amigos usando piedras como bases, con la mano desnuda por la ausencia de guantes y con remos como bates, tanto en su tiempo libre como en los recreos de la escuela Galileo de San Francisco, donde se formó. El travieso Joe se escapaba de su padre para no ir a ayudarle al muelle de San Francisco, ya que DiMaggio odiaba ir a pescar por el olor que le quedaba impregnado. El béisbol ya era una escapatoria para él: pese a que pasaba el rato con sus amigos, Joe no era un gran apasionado del deporte.
Decidido a no oler a pescado para siempre, comenzó a trabajar repartiendo
periódicos. El béisbol quedaba un poco de lado en su vida, pero sería por poco tiempo. Su hermano Vince firmó por los Seals de San Francisco de ligas menores y empezó a ganar una cierta cantidad de dinero, no demasiado pero más de lo que ganaba DiMaggio y el trabajo era mucho mejor que repartir periódicos. Por eso, Joe decidió que debía volver a la práctica del deporte, aunque no le apasionara tanto como la gente podría pensar. Antes de firmar por los Seals de San Francisco, como su hermano, Joe DiMaggio ya destacó en la liga local. Lideró al equipo de sus amigos hasta la final y en ella ya bateó dos jonrones. Fue el primer momento ‘clutch’ de la honorable carrera de Joseph Paul DiMaggio.

COMIENZOS DE LA CARRERA DEPORTIVA

En su primer año en ligas menores con los Seals de San Francisco, Joe DiMa-
ggio bateó durante 61 partidos consecutivos con al menos un hit, asombrando a compañeros, entrenadores y ojeadores de las mayores, que se dejaban caer por decenas en los estadios donde Joe jugaba. Tuvo un promedio de bateo de .340 con 28 jonrones y 169 impulsadas. Esos 61 partidos con hit de Joe DiMaggio en ligas menores serían el preludio de algo que pasaría unos pocos veranos después. Aún hoy en día, esa hazaña es denominada como la mayor de un deportista en toda la historia. Sin embargo, Joe no se dejó impresionar y siguió al año siguiente con un nivel asombroso: ya era conocido en todo el país.
En aquella época, sin las comunicaciones de ahora, era muy difícil que la gente te conociera jugando en las menores. Joe lo consiguió. DiMaggio, eterno exterior central de los Yankees de Nueva York, no empezó jugando en los Seals patrullando los bosques. Su hermano Vince, que ya jugaba en el equipo cuando Joe repartía periódicos, supo que el equipo necesitaba a alguien en el campocorto y decidió recomendar a su hermano a la gerencia de los Seals de San Francisco. Por eso, cuando Joe DiMaggio entró en el equipo, empezó siendo un jugador de cuadro, era el campocorto del equipo. Sin embargo, dentro de la primera temporada ya acabó su desempeño en el exterior central. Fue movido
muy pronto y apenas jugó algunos partidos en el campocorto.

Al finalizar la segunda temporada, varios equipos se interesaron por Joe.
Unos de los que más atención puso sobre él fueron los Chicago Cubs. La histórica organización de Wrigley Field cometió un nuevo error, como históricamente llevan haciendo durante más de 105 años (tiempo que llevan sin ganar una Serie Mundial). La organización de Illinois declinó el fichaje del joven Joe por una pequeña lesión que arrastraba el pelotero de origen italiano, ocasionada tras incorporarse mal a la salida de un taxi. Los Cubs no estaban dispuestos a pagar 25.000$ por un jugador lesionado. Pronto se darían cuenta de su error. Otros sí decidieron asumir ese gasto.
El interés empezó a surgir en los Yankees de Nueva York, que ya le seguían
hacía tiempo mandando diferentes ojeadores a sus partidos de la Costa Oeste. Los Bombarderos del Bronx apostaron fuerte por DiMaggio y compraron sus derechos a los Seals de San Francisco por 25.000 dólares y cinco jugadores: Edward ‘Doc’ Farrell, Floyd Newkirk, Jim Densmore, Les Powers y Ted Norbert. Pocas veces antes un equipo de las mayores intercambia tantos jugadores por uno sólo. Sin embargo, los Yankees creían que era mejor que DiMaggio tuviese un tercer año en San Francisco, por lo que permitieron a Joe jugar un año más en su casa. Antes de llegar a un acuerdo hubo encontronazos. Los Yankees ofrecían 8.000$ y DiMaggio creía merecer algo más.
Hubo unos días o semanas de tensión, ya que Joe se negaba a firmar. Por
suerte para los Yankees, DiMaggio entró en razón y firmó por esa cantidad.
Tras la tormenta del fichaje Yankee, DiMaggio empezó su tercera temporada
con los San Francisco Seals y su rendimiento, como no podía ser de otra for-
ma, siguió en ascenso. Tuvo un promedio de bateo de .398 con 34 jonrones
y 154 impulsadas.

CON LOS GRANDES

Para DiMaggio supuso una aventura empezar con los Yankees. El joven ju-
gador de la Costa Oeste nunca había salido más allá de las Rocosas, pero
tenía que viajar en coche desde San Francisco hasta la Florida, lugar donde
los Yankees de Nueva York empezaban con los entrenamientos de primave-
ra, algo así como la pretemporada para los equipos de las Grandes Ligas de
béisbol. Sin embargo, Joe no hizo solo ese largo y pesado viaje cruzando los
Estados Unidos. Sus acompañantes eran de lujo, nada más y nada menos
que Frankie Crosetti y Tony Lazzeri. Dos estrellas consagradas de los Bom-
barderos del Bronx que también era originarios de San Francisco y, como
evidencian sus apellidos, de claro origen italiano, como Joe DiMaggio. Qui-
zás esa coincidencia hizo entrar a DiMaggio muy bien en el grupo, ya hecho,
de los Yankees. El propio Frankie Crosetti se ofreció a ser su compañero de
habitación durante la concentración primaveral. El mánager del equipo, Joe
McCarthy, le recibió con los brazos abiertos y simplemente le pidió que dis-
frutase del momento: divertirse jugando a béisbol era lo más importante. El
legendario McCarthy sabía el diamante que tenía entre manos.
Joe DiMaggio causó una magnífica impresión en los primeros compases de
la pretemporada, en sus primeros 20 turnos al bate pegó 12 hits y la voraz
prensa neoyorquina, desplazada al cuartel general de los Yankees de Nueva
York en la Florida para los entrenamientos de primavera, empezó a llenar columnas, artículos de opinión y portadas de prensa y radio con la cara y el
nombre de su nuevo jugador, el rookie más esperado.
Pronto llegó el primer revés: como sería muy común en su carrera, Joe sufrió un percance que le mantuvo lejos del terreno de juego durante un tiempo. A tan sólo una semana del Opening Day, los Yankees anunciaban que Joe DiMaggio sería baja y se perdería el comienzo de la temporada regular al sufrir quemaduras en una pierna por un tratamiento de diatermia llevado por el propio médico del equipo, el Dr. Harry G. Jacobi. La preocupación se instaló en Nueva York: tardarían unos días más en ver debutar a su nuevo jugador. Esto provocó un fenómeno sin precedentes. Empezó la temporada con DiMaggio lesionado y las oficinas del Yankee Stadium echaban humo. De manera sorprendente, el efecto DiMaggio ya era imparable. La casa de los Yankees recibía más de cien llamadas diarias preguntando por la disponibilidad de Joe DiMaggio. Ante la negativa, muchos aficiones mostraban su indignación y decidían no gastarse el sueldo en sacar una entrada. Una corriente mediática nunca vista para un rookie en los Estados Unidos. Finalmente, el 3 de mayo de 1936, los Yankees de Nueva York informaban que el debut de su nuevo jugador, el chico de San Francisco de origen italiano, estaba preparado. El debut supuso una expectación máxima en el Bronx y Joe no defraudó a sus ansiosos nuevos hinchas. En su primer turno al bate como profesional, Joe conectó hit al jardín central. En total, Joe fue seis veces a la caja de bateo esa primera tarde en el Yankee Stadium, en las que pegó tres hits (dos sencillos y un triple). Jack Knott, de los Browns de St.Louis, fue el primer pitcher en sufrir el devastador poder al bate del histórico número 5 de los Yankees, aunque, curiosamente, DiMaggio debutó como profesional con el 9 a la espalda. Los Yankees ganaron ese partido por 14-5. El 10 de mayo llega su primer cuadrangular en Grandes Ligas. Como no podía ser de otra forma ocurre también en el Yankee Stadium. Fue de unos 400 pies contra George Turbeville. Ese día, también impulsó tres carreras e hizo una atrapada memorable. Los Yankees ganaron ese partido por 7-2 contra los Athletics. El efecto del Yankee Clipper (como era denominado por el speaker del Yankee Stadium) ya era una fuerza imparable. Cuatro días despues, batea tres dobles en la victoria Yankee sobre los Browns por 6-1, ahora en St. Louis.

El 14 de junio, los Yankees de Nueva York traspasan al exterior central Ben
Chapman a los Senators por el también exterior Jake Powell. Este movimien-
to hace que Joe DiMaggio sea movido del jardín izquierdo al jardín central.
No muchas veces más se movería de ese lugar. El jardín central del Yankee
Stadium pasaba a tener dueño.
El 24 de junio, Joe DiMaggio se convierte en el tercer jugador en la historia
de la Liga Americana en batear dos jonrones en una misma entrada. Fue en
Chicago, durante el quinto episodio, cuando DiMaggio golpeó a Ray Phillips
con un home run solitario, para seguidamente golpear a Russell Evans con un home run de tres carreras. En esa entrada, los Yankees anotaron 10 carreras. Además, DiMaggio bateó dos dobles más en ese encuentro. Los Yankees ganaron por 18-11. El 7 de julio, Joe DiMaggio se convierte en el primer novato en jugar el Partido de las Estrellas, aunque, quizás se vio superado por el acontecimiento, ya que no bateó ningún hit en sus cinco turnos al bate. Además, cargó con un error de fildeo en jardín izquierdo.
El chico de San Francisco volvía locos a sus nuevos fans con el arranque
espectacular de temporada e hizo soñar a los hinchas con un nuevo campeonato. Joe ya era la mano derecha de Lou Gehrig (la todavía principal estrella de los Yankees). No se veía un potencial ofensivo en los Yankees desde la fila de asesinos liderada por Babe Ruth. Los Yankees acabaron ese primer año de DiMaggio con un registro de 102 victorias por 51 derrotas, nada menos que 19 partidos y medio de ventaja respecto a los Tigers de Detroit que, según los analistas, eran los máximos favoritos para ganar la bandera, como lo hicieron los dos años previos. Sin duda, el efecto DiMaggio destruyó la hegemonía de Detroit durante esa temporada, ya que los récords impuestos por ese equipo demuestran que fue uno de los mejores en el béisbol en toda la historia. DiMaggio, en año de novato, acabó la temporada regular con un promedio de .323 con más de 100 impulsadas (cinco jugadores de los Yankees acabaron con más de 100 carreras impulsadas). Los Yankees llegaron a la Serie Mundial para enfrentarse a los Giants, que también eran de Nueva York (actualmente en San Francisco), en un encuentro denominado The Subway Series).
Los Yankees ganaron la Serie Mundial en seis encuentros, Joe DiMaggio era
campeón de las Grandes Ligas en su primer año como jugador de la Gran
Carpa. DiMaggio, contribuyó al éxito con tres dobles en los seis partidos que
duró el Clásico de Otoño. Joe, en año novato, fue All Star, ganó la Serie Mun-
dial acabando con 25 jonrones e impulsando 125 carreras. Un impacto en la
sociedad americana difícil de olvidar.
Los ojeadores destacaban su bello swing, su excelente colocación en el te-
rreno de juego. Además, Joe poseía las cinco herramientas, algo difícil de ver
en un jugador y por lo que cualquier equipo mata por conseguir. Mantenía
un promedio de bateo muy alto, con un subliminal poder al bate, habilidad y
rapidez corriendo las bases, brazo potente que le permitía lanzar con mucha potencia y puntería desde el jardín: una soberana habilidad en el fildeo.

EL MEMORABLE VERANO DEL 41

Tras conectar 61 hits de forma consecutiva cuando todavía estaba en ligas
menores, Joe DiMaggio tenía en la cabeza que eso era posible ante los gran-
des lanzadores de la Gran Carpa. Sueño que no le obsesionaba, pero que
alguna vez se imaginó repetir. El 15 de mayo de 1941 en un partido frente a
los Chicago White Sox, Joe conectó un sencillo. No hizo mucho más durante
ese partido, pero sin aún ser consciente de ello, comenzaba a gestar la ma-
yor hazaña deportiva jamás vista o, como diría Ted Williams: “Puede ser el
mayor logro de bateo de todos los tiempos”.

Ese verano, Joe estaba de dulce, sólo fue eliminado por vía del strikeout en
13 ocasiones. Algo realmente inhumano. Durante varias fases de la racha
de DiMaggio, el récord impuesto unos años atrás de 44 partidos corría pe-
ligro. Especialmente ocurrió el 26 de junio: no pudo conectar hit en sus tres
turnos al bate previos, ya era la octava entrada y los Yankees necesitaban
su producción ofensiva. Los Yankees ya tenían dos corredores eliminados.
DiMaggio no estaba decidido a ver cortada su racha y quiso seguir en busca
del récord. Conectó un sencillo a la esquina caliente; Joe seguía escribiendo
la historia con letras de oro, la racha seguía viva.
En aquella época, las comunicaciones no son las de ahora, evidentemente.
Por eso, era difícil seguir la hazaña si no estabas pegado a una radio todo el
día o tenías la capacidad de consumir prensa escrita. Por eso, en los pueblos
y ciudades, todos buscaban un sitio que recibiera los periódicos del día para
informarse. Entonces, surgió “la pregunta”, esa cuestión que recorrió todos
los Estados Unidos de punta a punta. Cuando llegabas a un sitio con sufi-
ciente información, decías: “¿Bateó algo ayer?”. No era necesario decir su
nombre, no era necesario saber de qué estaban hablando. Todo el país tenía en la mente quién era, todos sabían la proeza que estaba realizando. Todos querían saber hasta cuándo alargaría una hazaña inalcanzable. Estaba realizando una proeza inimaginable. Los chicos pequeños tenían un único héroe. Les parecía imposible que un humano, como ellos, realizara tal gesta. El palmarés de Joe es muy extenso, pero esa gesta siempre será lo más apreciado.

Hoy en día, aunque vivimos en una época dominaba por los pitchers, nadie
osa acercarse a tal registro. Ni siquiera en recientes épocas del esteroide,
donde los bateadores de poder conquistaron números inimaginables.
Durante el proceso de esa gran actuación también hubo curiosidades. Joe
lijó el mango de su bate preferido 20 gramos porque según él “así estaba
perfecto”. Aunque se lo robaron, afortunadamente unos días después le de-
volvieron su querido bate. El coleccionismo obsesivo ya le rodeaba y todas
sus cosas empezaban a tener un valor incalculable.
Sin embargo, todo tiene su fin: el 17 de julio, en Cleveland, Joe DiMaggio fue
puesto out dos veces, ambos roletazos se fueron en dirección a la esquina
caliente, pero Ken Keltner, el 3B de Cleveland, atrapó la bola, lanzando con
rapidez a 1B. En sus dos primeros turnos al bate ese día fue eliminado por
la ruta 53. Como el 26 de junio, se presentó en la caja de bateo durante la
octava entrada sin ningún hit en ese partido. La expectación era máxima. Joe DiMaggio pegó un roletazo por el campocorto, pero el jugador local la pudo atrapar, lanzó a 1B mientras Joe DiMaggio corría a toda velocidad, pero el jugador de 1B atrapó la bola antes de que DiMaggio llegase a esa primera almohadilla. Joe DiMaggio era puesto out por tercera vez en el partido. La mayor proeza individual de la historia del béisbol llegaba a su fin. No volvería a batear más en ese partido. Cincuenta y seis, esos fueron los partidos consecutivos en los que el italoamericano logró batear al menos un hit.
Durante toda esa racha, la colección de golpeos fue la siguiente: 56 senci-
llos, 16 dobles, 4 triples y 15 home runs anotando 56 carreras y bateando
un promedio de .408 en 223 turnos legales al bate. Se enfrentó en esa racha
a un total de 43 pitchers diferentes. Récord al que nadie logra acercarse.
Marca inhumana que parece imposible que jamás sea superada. El mayor
legado que Joe DiMaggio dejó en el béisbol estaba escrito. Al Smith y Jim
Bagby, esos son los pitchers que se combinaron para frenar a DiMaggio y
dejar en 56 los partidos consecutivos pegando al menos un hit. Sin saberlo,
entraban en la historia del pasatiempo nacional de los Estados Unidos.
Curiosamente, al día siguiente empezó una nueva racha de bateo, aunque en esta ocasión mucho más corta, pues bateó al menos un hit en 16 partidos consecutivos. Cuando acabó esa segunda racha y juntando los números con la primera gran racha, Joe DiMaggio bateó al menos un hit en 72 de 73 partidos.

LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Con la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, el país dio
un vuelco en todos los sentidos. Nadie era ajeno a lo que acontecía en el resto del mundo y todos los ámbitos de la sociedad mostraban su preocupación por lo que pasaba alrededor del globo. Esto no era ajeno a los deportistas, habituales seres que viven en un mundo de vino y rosas lejos de los problemas sociales.
Pero hablamos de una época y sociedad diferente, donde servir a la nación
en pleno conflicto era el mayor orgullo y en eso DiMaggio no quería sentir-
se apartado. El 17 de febrero de 1943 decide alistarse en el ejército para
combatir en la II Guerra Mundial. Pide no ser tratado de una manera especial, aunque su servicio durante el conflicto tuvo muchas horas de béisbol, al igual que otras estrellas de las Grandes Ligas que decidieron alistarse en el ejército. Los Yankees dejaron de pagarle los más de 43.000$ que cobraba durante el servicio a la nación y pasaron a pagarle apenas 50 dólares.
El objetivo de los jugadores que estuvieron en el conflicto fue el de mantener alta la moral del equipo, así como instruir físicamente a los soldados, así era la tarea diaria de Joe DiMaggio. Pese a ello, las Grandes Ligas se siguieron jugando. EE.UU. necesitaba vivir con tranquilidad durante el proceso bélico y no querían repetir la mala experiencia de la I Guerra Mundial, cuando la competición se detuvo, generando una histeria colectiva en el país. El béisbol sirvió como distracción de un pueblo preocupado por lo que pasaba en el mundo.

Joe DiMaggio fue destinado a la Base Aérea de Santa Ana, en California.
Instruir físicamente a los soldados que partían hacia Europa era su come-
tido. Antes de completar el año de los tres que estuvo activo, llegó a obte-
ner el rango de sargento. Al año siguiente, en la primavera del 44, Joe fue
destinado a Hawai, pese a los problemas médicos que sufría (úlceras). Allí
estuvo hasta el final del conflicto; en la primavera del 46 volvería a vestirse
el mítico uniforme de los Bombarderos del Bronx. Es cierto que nunca entró
en combate, como por ejemplo Bob Feller, el pitcher estelar de los Indians de Cleveland, que fue aviador y entró en combate en Asia.
Tras volver de prestar servicio en el conflicto más grande de la historia, Joe
siguió con su carrera en los Yankees. Nos perdimos la mejor edad de Joe,
pero éste siguió hasta 1951. En total, 13 temporadas como profesional que
marcaron una época, un legado imborrable en la sociedad estadounidense.
Salvo los tres años del servicio, Joe fue al partido de las estrellas en todas y
cada una de las 13 temporadas que jugó para los Yankees. En todas jugó en
el jardín central, salvo su primera temporada que también patrulló el jardín
derecho e izquierdo. En su penúltima temporada (1950), jugó esporádica-
mente en la primera base, ya que eran muy constantes sus problemas físicos. Joe DiMaggio conquistaría tres MVP:

• 1939: 280 votos, con 110 de diferencia respecto al 2º (Jimmie Foxx, de Boston)
• 1941: 291 votos, con 37 de diferencia respecto al 2º (Ted Williams, de Boston)
• 1947: 202 votos, con 1 de diferencia respecto al 2º (Ted Williams, de Boston)

En los 10 años que no ganó el MVP quedó dos veces en segunda posición, y
en sólo dos temporadas (1946 y 1949) quedó fuera de los 10 primeros en
la votación. Una temporada no entró en las votaciones, la de su último año
como profesional, 1951.
Su línea de bateo de por vida fue: .325/.398/.579

En sus 13 temporadas como profesional, fue eliminado mediante strikeout en 369 veces en 6.821 turnos legales al bate. Por establecer una comparativa, Lou Gehrig fue eliminado por esa vía en 790 ocasiones en 8.001 turnos legales al bate. Gehrig promediaba 59 strikeouts cada 162 partidos (la duración de una temporada regular actual), mientras que DiMaggio promediaba 34.
Joe DiMaggio acabó la temporada regular de la Liga Americana liderando 15
categorías estadísticas en sus 13 años de carrera:

• 1936 Triples (159)

• 1937 Carreras anotadas (151), jonrones (46), slugging (.673) y bases totales (418)

• 1939 Promedio de bateo (.381)

• 1940 Promedio de bateo (.352), OPS+ (173)

• 1941 Carreras impulsadas (125), Bases totales (348)

• 1948 Jonrones (39), carreras impulsadas (155), bases totales
(355) y hit by pitch (8)

• 1950 Slugging (.585)

RÉCORDS Y CAMPEONATOS

• 9 Series mundiales

• 10 banderas de la Liga Americana

• 3 MVP: 1939, 1941, 1947

• Atleta del año para Associated Press en 1941

• 56 partidos pegando al menos un hit

• Porcentaje de bateo de por vida: .325

• 361 home runs conseguidos

• Ganador de dos títulos de bateo: .381 en 1939 y .352 en 1940

• Electo para el Salón de la Fama en 1955

• Votado como el mejor jugador vivo de la historia en 1969

• Elegido en el equipo del siglo en 1999

OTRAS CONSIDERACIONES, PREMIOS Y REGISTROS

• En las ediciones de 1936 a 1942 jugó todas y cada una de las
entradas en el All Star.

• Bateó 8 jonrones en las Series mundiales, aunque curiosamen-
te ninguno en el Yankee Stadium.

• Fue el primer jugador en superar los 100.000 dólares como sueldo.

• El 5 de julio de 1937 batea su primer Grand Slam, contra los
Red Sox. Ese mes, sube el récord de HRs en un mes a 15.

• Sus renovaciones siempre fueron tormentosas. Incluso se llegó
a perder algunos primeros partidos (como en 1938), por no re-
cibir el salario que él creía conveniente. Se refugiaba en su San
Francisco natal.

LA EVOLUCIÓN DE SUS CONTRATOS

1936: 7.500$, 1937: 15.000$, 1938: 25.000$, 1939: 27.500$, 1940:
32.000$, 1941: 37.500$, 1942: 43.750$, 1943: servicio militar, 1944:
servicio militar, 1945: servicio militar, 1946: 43.750$, 1947: 43.750$,
1948: 70.000$, 1949: 100.000$, 1950: 100.000$ y 1951: 100.000$.

Desgraciadamente, el paso de los años afecta a todo el mundo y Joe puso
final a su carrera deportiva en 1951. El 16 de octubre, tras ganar la Serie
Mundial, dijo en conferencia de prensa: “He jugado mi último partido. Si no
puedo hacer las cosas bien, no quiero jugar más. Ya no soy el mismo”. Lleva-
ba dos años arrastrando problemas de tobillo. Su última temporada, la peor
de su carrera, terminó con números discretos para él. Bateó un promedio de .263 con 12 home runs y 71 carreras impulsadas.

NACE EL MITO

Con la retirada, el personaje no fue olvidado, sino que empezó en toda la
sociedad una fiebre por Joe DiMaggio inimaginable. Apareció en música, pe-
lículas, teatro y cine. Inspiración para varios directores, además de vocación
por él. Hemingway o Simon & Garfunkel, entre otros, fueron varios persona-
jes que rindieron homenaje a DiMaggio en sus obras.
Hoy en día, sus cromos siguen siendo objeto de deseo; la memorabilia de
cualquier cosa relacionada con Joe DiMaggio se sigue pagando mucho, in-
cluso con el paso del tiempo, aún más. En 1993, llegó a firmar 1.941 bates
que se vendieron por un montante total de 4 millones de dólares. El más caro se vendió por 3.995$.
Siempre profesional, su legado moral fue que siempre se esforzaba para los
fans, incluso cuando daba sus últimos coletazos como profesional con tan-
tos problemas físicos. En los últimos años de su carrera, un compañero de
equipo le preguntó: “¿Por qué juegas siempre tan fuerte? Ya no tienes nada
que demostrar y tienes problemas de lesiones”. A lo que Joe DiMaggio con-
testó: “Puede haber gente ahí que nunca me haya visto jugar”.
Durante una reunión en Cooperstown (lugar sagrado para los aficionados del béisbol en EEUU, y donde está instalado el Salón de la Fama), alguien lanzó la siguiente pregunta: “¿Qué significa Joe DiMaggio para Estados Unidos?”. A lo que alguien contestó: “Joe es América”.

NUEVE MESES CON MARILYN

Joe DiMaggio se casó en enero de 1937 con la actriz Dorothy Arnold y más de 20.000 personas (entre invitados y curiosos) se acercaron para ver el enlace de la famosa pareja. Tuvieron un hijo en común, Joseph Paul DiMaggio ll, que nació el 23 de octubre de 1941. El matrimonio no duraría mucho más, pues en 1944 (cuando Joe prestaba servicio en el ejército de los EEUU) se divorciaron. A partir de ese momento, Joe se centró aún más en su carrera deportiva.

Un año después de su retiro, en 1952, conoció a una actriz que ascendía a
los altares de Hollywood muy rápido: su nombre era Marilyn Monroe. Tras
unos meses de noviazgo, se casaron el 14 de enero de 1954, con el título
impuesto por la prensa de “matrimonio del siglo”. La historia de amor que más cautivó nunca a una nación. Sin embargo, el enlace sólo duró nueve meses. Las diferentes personalidades de ambos influyeron mucho en el fracaso del matrimonio. Joe, ya retirado, quería una vida tranquila, sin mucha repercusión. Sin embargo, Marilyn no estaba dispuesta a pasar casi al anonimato cuando su carrera proyectaba impulsarle a ser la actriz más famosa del mundo. Joe, celoso en repetidas ocasiones de la “pasión rubia”, no se sentía muy cómodo estando casado con la mujer más deseada del país, e incluso le molestaba el papel de sex simbol que la industria cinematográfica le asignaba a la actriz más popular del planeta. Eso se vio reflejado en la intromisión del ex-beisbolista en más de un rodaje de la actriz. Pese a ello, y alguna agresión reconocida por parte de Joe en su biografía (algo que Marilyn le perdonó públicamente), tanto él como ella consideraban al otro un buen amigo. Se llegó a especular con la reconciliación meses antes de la muerte de la actriz. Él reconoció a sus allegados que era la mujer de su vida y, aunque ella nunca lo hizo público, su entorno considera que para ella Joe fue el amor de su vida. Tras la muerte de la actriz el 5 de agosto de 1962, Joe reclamó su cuerpo y organizó todo su funeral. Incluso, hasta el día de su muerte, mandó tres veces por semana un ramo de flores a la tumba de Marilyn, visitando la tumba en numerosas ocasiones para entregar personalmente sus flores. Joe quedó profundamente afectado por la muerte de la actriz, algo que le marcó de por vida.
Tras el fallido matrimonio, Joe volvió al béisbol. Fue mánager de los Athletics
de Oakland en los años 68 y 69.

DiMaggio fue un fumador empedernido durante gran parte de su vida adulta. El 12 de octubre de 1998 fue operado de pulmón ya que padecía cáncer. Estuvo ingresado durante 99 días y fue dado de alta el 19 de enero de 1999. Tan sólo dos meses después, el 8 de marzo, Joe DiMaggio muere. Su funeral se llevó a cabo el 11 de marzo en la iglesia católica romana St. Peter and Paul de San Francisco. Siendo enterrado en el cementerio de la Santa Cruz en Colma, California.

“Era un hombre que sabía que era el mejor jugador del país y estaba orgulloso de ello, sabía lo que la prensa y los fanáticos esperaban de él. Hacía todo lo posible para conservar esa imagen. Él sabía que era Joe DiMaggio y lo que esto significaba para el país”. (Robert Moses ‘Lefty’ Grove).

* Texto publicado por Andrés Marchante en la revista #9 del Magazine de Martí Perarnau.

The I-70 Series

Los Kansas City Royals, al fin, jugarán en Octubre. El equipo de Misuri logra alcanzar la postemporada por primera vez en 29 años. Desde 1985, la realeza vestida de azul no conoció lo que era jugar en Octubre. Esa racha de 29 años, era la más grande en las 4 majors estadounidenses. Mala racha que ahora hereda los Blue Jays de Toronto. Los Royals se verán las caras en el Wild Card de la Liga Americana contra los caídos Oakland Athletics, que casi rozan una eliminación histórica tras liderar su división casi toda la competencia. Los ya entrados en años, recordarán la última vez que los Royals pisaron una postemporada, y lo harán con un recuerdo inolvidable, al que, seguro, algunos pensaban que ya sería el único. Pero no, KC escribirá nuevas páginas en los libros de historia. Una historia que para ellos, es brillante en su última actuación de playoff, ya que los Royals ganaron su única Serie Mundial precisamente aquel año. Un año donde siempre fue a remolque en postemporada, pero acabó en una gloria indescriptible.

REGULAR SEASON

Los Royals ganaron la West Division de la American League por un margen mínimo de un partido sobre los California Angels, con un récord de 91-71, por los 90-72 de los californianos. El equipo basó su fortaleza en el pitcheo, ya que su ofensiva no fue de las mejores que se recuerdan. Los 14 lanzadores que utilizó el Manager Dick Howser eran los más jóvenes de la American League, con una media de 26.1 años, destacando en muchos apartados estadísticos. Entre ellos, el equipo fue 2º de toda la American League (14 equipos) en carreras limpias permitidas por partido (3.94), 2º en efectividad (3.49), 2º en conceder boletos (463), 3º en WHIP (1.298), 7º en K (846) y 1º en HR permitidos (103). Sin duda, el gran rendimiento en el montículo dio cobertura a una ofensiva no tan productiva. La novena de los Royals fue 13º (4.24) en carreras limpias por partido, anotando un total de 687 carreras (13º), pegando 1384 hits (12º), 154 HR (8º), impulsando 657 RBI (12º), y logrando bases por bolas en 473 ocasiones (12º). Esto dejó una línea de bateo: .252 (13º) / .313 (14º) / .401 (9º). Los Royals sólo tuvieron 2 All-Star, el 3B George Brett y el Manager Dick Howser.

ALCS: Toronto Blue Jays 3-4 Kansas City Royals

Los Royals no eran favoritos ante la serie por el campeonato vs Blue Jays. Los canadienses, ganaron la East Division con 99 victorias, 8 más que los Royals la West Division. Además, se pusieron 2-0 en la serie y más tarde 3-1, pero Kansas City no se dio por vencido y supo levantar una serie que parecía perdida. La Serie Mundial llegaba contra sus ‘vecinos’ de St.Louis, que venían de ganar a los Dodgers por el Viejo Circuito. The I-70 Series estaba lista.

WORLD SERIES: Kansas City Royals 4-3 St.Louis Cardinals

La carretera interestatal 70 une Kansas City con St.Louis, por lo tanto, la Serie Mundial recibió el apodo de ‘The I-70 Series’, aflorando la muchísima rivalidad que existe en la zona. Nuevamente, los Royals se vieron 2-0 por debajo en la serie, y también coincidió que la Serie Mundial se desarrolló como la ALCS, llegando al 3-1 a favor de los Cardinals. Sin embargo, cuando todo parecía que los pájaros rojos se llevarían la corona mundial, los Royals, como ya hicieron contra Toronto, levantaron la serie para conseguir su primera Serie Mundial. Hasta 2014, fue su último recuerdo de postemporada.

10/19 – World Series – Game 1

Los Cardinals ganaron por 3-1 en el inicio de la Serie, remontando la carrera que anotó Sundberg tras una línea de Steve Balboni al jardín izquierdo al cierre de la 2ª entrada. McGee en la 3ª y Cedeño en la 4ª, empujaron a Pendleton y Landrum en la 3ª y 4 ª entrada respectivamente. Clark impulsó a Herr en la 9ª para aumentar la ventaja en el 9º episodio. Todd Worrell cerró el partido y mandó el 1-0 en la serie para St.Louis. El pitcher ganador fue John Tudor, mientras que el pitcher perdedor fue Danny Jackson.

10/20 – World Series – Game 2

El destino parecía en contra de los Royals, tras llegar al último episodio del partido con ventaja de 2-0, los Cardinals remontaron al anotar 4 carreras en esa última entrada. Todas con 2 outs, la primera de ellas tras una línea de Clark al jardín izquierdo para que McGee anotara. Ese batazo de Clark llegó con 0-2 en la cuenta, rompiendo la blanqueada que estuvo a punto de conseguir el abridor Charlie Leibrandt. Con bases llenas, Pendleton pegó un doble también al jardín central que limpió las bases. Era el 4-2 definitivo. El pitcher ganador fue Ken Dailey, mientras que el perdedor fue Charlie Leibrandt. Jeff Lahti se encargó del salvamento.

10/22 – World Series – Game 3

Los aficionados de los pájaros rojos recibió en masa al equipo en la estación de tren con una alegría enorme tras robar el factor cancha por dos veces. Sin embargo, el siguiente partido no fue lo que esperaban. Apareció en escena Bret Saberhagen para acudir al rescate de unos Royals muy tocados. Saberhagen lanzó juego completó donde sólo permitió 6 hits, 1 carrera (limpia), concediendo 1 BB y ponchando a un total de 8 bateadores rivales. Frank White fue el líder de la ofensiva tras pegar HR y un doble que le sumó un total de 3 RBI. El pitcher ganador fue Bret Saberhagen, mientras que el perdedor fue Joaquín Andújar.

10/23 – World Series – Game 4

El mal sabor de boca quedó atrás para los aficionados de St.Louis tras el 4º partido de la Serie Mundial, donde John Tudor volvió a dominar a los Royals con un juego completo de 5 hits. Tito Landrum y Willie McGee le dieron cobertura con 2 HR que sellaron el partido con un claro 3-0 para los locales. La cosas no pintaban bien para KC con ese 3-1 en contra en el global de la serie. John Tudor fue el pitcher ganador, mientras Harry ‘Bud’ Black fue el pitcher perdedor.

10/24 – World Series – Game 5

Todo estaba preparado en St.Louis, esperaban cerrar la serie en casa y levantar el trofeo de campeones del mundo, pero no pudo ser. Danny Jackson lanzó un juego completo de 5 hits, anulando por completo la ofensiva de St.Louis, que sólo pudo anotar una carrera. Willie Wilson pegó un triple remolcador de 2 carreras en la 2ª entrada, que se cerró con una más para reforzar la carrera anotada en la 1ª entrada. En ese inicio de partido, los Royals construyeron su victoria al anotar 4 carreras. Danny Jackson fue el pitcher ganador, mientras Bob Forsch fue el pitcher perdedor. 6-1 fue el resultado final.

10/26 – World Series – Game 6

El 6º partido fue el que derrumbó a los Cardinals. Tras un brutal duelo en el montículo entre Danny Cox y Charlie Leibrandt, la pizarra se movería en la alta de la 8ª entrada. Un batazo de Bryan Harper al jardín central permitió anotar a Pendleton, era el 1-0 y St.Louis ya tocaba la Serie Mundial con las manos. Todd Worrell entraba para cerrar el campeonato, sin embargo, tras un batazo de Jorge Orta, fue declarado safe en 1B de forma polémica, ya que las imágenes demuestran que Worrell recibe a tiempo de eliminar a Orta, con la asistencia del 1B Jack Clark. Don Denkinger, que era el umpire de 1B, cometió un error significativo y que condenó a St.Louis. Acto seguido, Iorg pegó un sencillo al jardín derecho que impulsó a Concepción y Sundberg. Dramática remontada por 2-1 que dejaba la serie empatada a 3. Todo se decidía en el 7º juego.

10/27 – World Series – Game 7

Con los Cardinals destrozados moralmente, los Royals vencieron claramente el 7º tras un juego completo, nuevamente, de Bret Saberhagen. Convirtiéndose en el primer equipo en la historia, en ganar la Serie Mundial tras perder los dos primeros partidos en casa. Saberhagen fue el MVP de la Serie Mundial tras lanzar 2 juegos completos, 2-0 con 0.50 ERA. George Brett, el 3B All-Star de KC, lideró la ofensiva con un promedio de bateo de .370. El pitcher ganador fue Bret Saberhagen, mientras que el perdedor, fue el fatigado John Tudor.

Los Países Bajos reconquistan Europa

Hasta aquí llegó el Campeonato de Europa absoluto masculino 2014, celebrado conjuntamente entre República Checa y Alemania. 10 días de puro béisbol europeo que nos hicieron disfrutar de la pelota en el viejo continente. Finalmente, Países Bajos hizo el torneo perfecto al ganar todos los partidos que disputó. Merecido campeón que hoy reconquistaba la corona europea al derrotar por 6-3 a los actuales bi-campeones, la escuadra italiana. Los transalpinos, se quedan sin su ansiado three-peat, algo que sólo hicieron en una ocasión, allá por la década de los 70. El duelo en el montículo se presentaba por todo lo alto. Los oranje abrían con el veterano de 39 años Rob Cordemans. El derecho, pese a la edad, sigue siendo el mejor lanzador de los Países Bajos. Debutaba hoy, ya que su puesto en el roster de los neerlandeses estuvo en peligro hasta el último momento por una quemadura de 2º grado días antes del mismo, tras un accidente mientras manipulaba una chimenea. Por su parte, los italianos lanzaban al abridor de los Rays (AA) Michael Colla. El de Santa Barbara (California), llega con una valoración muy alta dentro de la organización de la Florida. Ambos line up lucían esplendidos para comenzar una batalla épica. La 25ª final de 32 entre ambos equipos, con 15 (luego 16) entorchados para Países Bajos y 9 para Italia en sus enfrentamientos mutuos.

La oranje no tardó en abrir hostilidades, Oduber le pegaba HR solitario a Colla, en el primer bateador que enfrentó el californiano. Era el 1-0 para los aspirantes al trono. En el 2º episodio, Sams repetía y la sacaba del parque de Brno. 2-0. Y todavía peor para Italia, en la 4ª entrada, tanto Curt Smith como, de nuevo, Sams, volvían a pegar HR a un Colla que sólo había cedido esos 4 hits en 4 entradas. Pero, sin duda, eran 4 puñales que estaban desangrando a Italia. Mientras, el veterano Cordemans lanzó 3 entradas perfectas hasta que Infante le dió hit por 2B. Aunque acabaría ponchando a los 2 últimos bateadores que enfrentó en esa 4ª entrada. Ahí acababa el trabajo del veterano. Apenas 2 hits, 1 BB permitió, colocando 6 K en 74 pitcheos. Buena actuación para poner en el buen camino a su país.

En la 6ª entrada, Países Bajos estiró su ventaja tras aprovechar Statia un error a la hora de cerrar la entrada, ya con 2 outs, de Sambucci, que no atrapó la bola que le lanzó Mineo, Statia dobló 3ª y entró a home. Era el 5-0. Sin embargo, Países Bajos le pondría salsa al partido. David Bergman permitió dos dobles y concedió una BB, llenando las bases con solo 1 out. A raíz de ese momento, concedió otras 2 BB, permitiendo que Italia anotase por primera vez en el partido. Acto seguido, HBP para Vaglio, 3-5 e Italia se metía en el partido. Ermini (que entró por un errático Sambucci. De 3-0 hoy, con 3 K. Y un error que costó una carrera) hizo contacto, llegó a 1B por jugada de selección, ya que Bergman lanzó al catcher para eliminar a Infante, lo logró. 2 outs. Finalmente, Liddi se ponchó y no pudo aprovechar las bases llenas. Italia desperdició su ocasión más clara. Ya no tendría más.

Los Países Bajos aumentaron la ventaja con su 5º HR del partido, en ésta ocasión, por parte de Curt Smith. Su 2º del partido y el definitivo 6-3 en el marcador. Italia tuvo otras dos entradas a la ofensiva, pero Tom Stuifbergen cerró la puerta y no permitió nada, ponchando a 3 de los 6 bateadores italianos que le quedaba por eliminar. Finalmente, Países Bajos logra su corona europea nº21. Junto con sus 9 platas, que hacen de la oranje el país más grande de la pelota europea.

Pitcher ganador: Rob Cordemans (1-0)

Pitcher perdedor: Michael Colla (1-1)

Mejor bat Países Bajos: Curt Smith – 1B > 3-2, 2 HR, 2 RBI

Mejor bat Italia: Avagnina – LF > 4-1, RBI

Euro Baseball 2014 – Día 8

Finalizó la 2ª fase del Campeonato de Europa de Béisbol absoluto masculino, en su edición de 2014, celebrado conjuntamente entre República Checa y Alemania. España, como indicamos en el anterior post, ganó la medalla de bronce al tumbar a los franceses por 10-5. Era lo único que teníamos en juego, ya que era oficial desde el día anterior, que Países Bajos e Italia jugarían la final del torneo. Hoy, se enfrentaron para cerrar la 2ª fase y Países Bajos ganó 5-0. Por su parte, Alemania ganó por 5-2 a los checos en un duelo de anfitriones.

Grupo C – Brno (República Checa)

Alemania 5 (1-4), vs 2 (1-4) República Checa

En general, buen torneo de ambos equipos anfitriones, el objetivo de ambas novenas era clasificar a la 2ª fase y lo consiguieron. Hoy, Alemania fue mejor. Jan-Niclas Stoecklin realizó una apertura dominante. Lanzó 7 entradas en las que sólo permitió 4 H, y 2 limpias, ponchando a 9 bateadores checos. Markus Solbach, le relevó con calidad, solo cediendo un hit en las 2 entradas que lanzó. Glaser, Larry, Ziegler y, sobretodo, Boldt, fueron los bates más productivos para Alemania. En la 1ª entrada, Boldt bateó una rola por el SS, empujando a Larry que estaba en 3B. El 4º inning fue el más productivo para Alemania, metiendo 3 carreras tras pegar 4 hits. Los checos recortaron distancia anotando un par de carreras entre la 5ª y la 6ª entrada, pero Alemania volvió a frenar el ímpetu checo con un doble remolcador al jardín izquierdo de Glaser. Ambos terminan la 2ª fase con 1 victoria y 4 derrotas.

Pitcher ganador: Jan-Niclas Stoecklin (2-0)

Pitcher perdedor: Marek Cervenka (1-1)

Mejor bat Alemania: Glaser – 3B > 4-3, 2 RBI, BB

Mejor bat República Checa: Ondracek – LF > 3-2, R

Países Bajos 5 (5-0), vs 0 (4-1) Italia

Un aperitivo de la final. Así fue el partido que cerraba la 2ª ronda, curiosamente, la final del torneo que se jugará al día siguiente. En ella, Países Bajos ganó claramente a los italianos por 5-0. Tras una dominante apertura de Mike Bolsenbroek, que lanzó completo y consiguió una lechada sobre los transalpinos. El abridor oranje, sólo permitió 3 hits en todo el partido, regalando 2 bases por bolas y colocando 6 K en 116 pitcheos. Por su parte, Italia dividió el trabajo en el montículo entre Yomel RiVera y Nicholas Morreale, lanzando 4.1 entradas el primero, y 4.2 el segundo. Quizá por no mostrar sus armas, los bateadores italianos (muchos titulares), no mostraron ni poder, ni contacto. Mientras que los neerlandeses, que también jugaron con bastantes titulares, sí que hicieron lo mínimo para ganar. Aunque tampoco se esforzaron en demasía. El momento clave del partido fue en la 5ª entrada, cuando Statia le pegó HR por todo el jardín central con dos hombres a bordo, 3 carreras que ponían el 4-0 en el marcador, ya que, previamente, de Caster la botó en la 2ª entrada. La pizarra ya sólo se movería en la 7ª, tras un Sac Fly de Sams. ¿Se confiarán los neerlandeses? No deberían, Italia no mostró nada de lo que intentará mañana para retener la corona continental.

Pitcher ganador: Mike Bolsenbroek (2-0)

Pitcher perdedor: Yomel Rivera (1-1)

Mejor bat Países Bajos: Statia – 2B > 5-3, HR, 3 RBI

Mejor bat Italia: Sambucci – 1B > 2-1

España conquista el bronce

Terminó la participación de España en el trigésimo tercer Campeonato de Europa de béisbol absoluto masculino disputado en República Checa y Alemania. Lo hizo, con la conquista de España de la medalla de bronce tras derrotar a Francia por un contundente 10-5. Es la 16ª medalla para el equipo nacional español en éste torneo, con un balance de: 1 Oro (1955). 1 Plata (1954) y 14 bronces. De los 6 últimos torneos, fue bronce en 5 de ellos. No se logró romper la hegemonía italo-neerlandesa, pero se confirmó una vez más a España como 3ª potencia del continente. Y eso es importante.

La apertura española correspondió al derecho pinareño de 51 años Remigio Leal. El mítico pitcher cubano lanzó en los 90 en la Serie Nacional cubana, con Vequeros y el equipo de su tierra, Pinar del Río. Leal tiene 9 temporadas en la pelota cubana, donde abrió 109 juegos de los 178 en los que participó. Lanzando 31 completos. Su récord en Cuba es de 53 triunfos por 38 derrotas, 8 salvamentos y 7 blanqueadas. Trabajó en 801.1 entradas, permitiendo 431 carreras y manteniendo una efectividad de 4.16, llegando casi a los 500 ponches. Exactamente colocó 495 K. Más tarde, jugó en Nicaragua y España e Italia. Hoy, empezó permitiendo 1 carrera y 2 hits. Leveret le pegó un triple remolcador para poner por delante a los galos. Por suerte para el pinareño, la ofensiva le cubrió bien. En la baja del primer episodio, un total de 4 carreras puso en camino a España para colgarse la medalla. Las hostilidades comenzaron con un doble remolcador de Óscar Angulo, pese a la lesión que apartó a Paco Figueroa del partido, Aritz García tuvo que entrar como PH y el navarro cubrió muy la baja del 3er bat español. Fernando Martínez y Ustariz llevaron carreras a la registradora. España cerraba la primera entrada con ventaja de 4-1. Acto seguido, Leal salió vivo de una situación peligrosa, ya que tuvo corredores en 2B y 3B, sin outs. Pero un double play ejecutado por Golindano tras cazar al vuelo una línea de Paturel, pisando rápidamente la almohadilla de 3B y eliminar a Turettes. Boucheron fue el 3er out de esa entrada tras un fly al SS. España acabó rompiendo definitivamente el juego en esa baja del segundo episodio. Anotó 6 carreras, dando la vuelta al line up completamente. Por aquella época, ya no estaba el abridor, que salió tras solo sacar 1 out en la primera entrada. El partido ya sólo se movió tras un pequeño acercamiento de Francia en la 5ª y 6ª entrada, donde los galos anotaron 3 y 1 carrera consecutivamente. Ofensivamente España no ofreció mucho más, ya que sólo pudo batear 6 hits desde su última anotación en la 2ª entrada, pero la ventaja era tan grande, que tanto Leal hasta la 5ª entrada, como el relevo largo de Eddie Morlán, y el corto de Eric González administraron muy bien la ventaja. Buen torneo de España, que tuvo 7-1 contra las cuerdas a los Países Bajos y le disputó el partido a los italianos, con 4-4 en la 8ª entrada. Faltó un pasito más, pero se confirmó como la alternativa una vez más para los años futuros.

Pitcher ganador: Remigio Leal (1-0)

Pitcher perdedor: Nicolas Dubaut (0-2)

Mejor bat España: Óscar Angulo – SS >   5-4, 2 RBI, SB

Mejor bat Francia: Leveret – DH > 3-2, 2 RBI

Montículo español:

– Remigio Leal: 5.0 IP, 8 H, 4 R, 1 ER, 0 BB, 2 K, 83 pitches

– Eduardo Morlán: 3.0 IP, 2 H, 1 R, 1 ER, 1 BB, 6 K, 54 pitches

– Eric González: 1.0 IP, 0 H, 0 R, 0 ER, 0 BB, 2 K, 13 pitches

Ofensiva española:

– Dani Martínez: 5-2, 2 R

– Óscar Angulo: 5-4, 2 RBI, SB

– Paco Figueroa: 1-1

– Aritz García: 4-3, RBI

– Golindano: 4-1, 2 RBI

– Jesús F. Martínez: 5-3, 2 RBI

– Ustáriz: 4-1, RBI, BB

– Blake Ochoa: 5-1

– Franklin Tavarez: 2 BB

– Sánchez: 3-1, RBI, BB